Ha llegado ‘Salvatierra’

Opinió / Lluís Abbou

Con Salvatierra (ya a la venta en España gracias a una bella edición de Libros del Asteroide) Pedro Mairal se consagra como uno de los escritores latinoamericanos más importantes y talentosos del panorama actual. Esta es una historia que se desarrolla con intriga, y tiene un final poderoso. Un retrato vivo, que respira y es a menudo deslumbrante del sentimiento universal y desesperado por escapar de las raíces familiares.

La corta novela Salvatierra consta de menos de doscientas páginas esbeltas, bellamente elaboradas y profundas con imágenes a menudo alucinatorias: las visiones de un pintor fallecido vividas a través de los ojos de uno de sus apenados hijos, Miguel. Esta fábula irónica sobre la aspiración ilimitada y la vulnerabilidad inapelable de la imaginación, gira en torno al destino de una pintura gigantesca. Dicha pintura es una especie de río en óleos que refleja los altibajos de seis décadas de la vida del artista Juan Salvatierra, fallecido cuando comienza esta novela ambientada en un pequeño pueblo de la frontera entre Argentina y Uruguay. Salvatierra, mudo después de sufrir un extraño accidente a los nueve años, pasa gran parte del tiempo pintando largos rollos de tela, uno al año. Un pergamino continúa al otro: el resultado es un tapiz que combina realidad y fantasía, un gigantesco bucle surrealista de kilómetros de longitud.

Mairal está más interesado en explorar los considerables problemas, tanto emocionales como prácticos, planteados por la obra de Salvatierra y su legado a sus dos hijos un tanto atrofiados emocionalmente que en proporcionar un retrato exhaustivo del artista. Los pergaminos se encuentran en un cobertizo y falta el rollo de un año, una laguna que atormenta a Miguel, que se embarca en una misión para encontrarlo. Salvatierra es una historia hermosa y bonitamente escrita. El narrador inicialmente sólo quiere encontrar ese rollo perdido, pero al buscarlo, encuentra mucho más de lo que esperaba.

Salvatierra es una novela corta, pero de múltiples capas y evocadora. A simple vista parece ser una novela de misterio, pero resulta ser un homenaje a la vida de un artista que no tiene voz. Un artista que usa sus pinturas para contar su historia y comunicarse con aquellos que ven su trabajo. Salvatierra es un homenaje a la vida vivida. La historia no tiene una narrativa lineal, sino más bien es como una recopilación de narraciones de diferentes personas, eventos y escenas que se unen para contar algo. Las ricas descripciones de Mairal permiten al lector visualizar y reflexionar sencillamente sobre las telas de Salvatierra.

Lo que Mairal ha conseguido con este libro es una pintura como una historia, en una historia como una pintura. Una historia, un lienzo, que en sus contados momentos más bajos es tan deleitable como ese Nat Tate del británico William Boyd (el libro que escribió sobre un artista ficticio Nat Tate para engañar junto a David Bowie a las altas esferas del mundo artístico neoyorkino). Como Boyd, Mairal hace qué te preguntes si Salvatierra realmente pintó esos murales de una vida entera. Como William Boyd, Mairal hace que busques si Salvatierra fue una figura real o no. Como Salvatierra, Mairal tiene una habilidad asombrosa para captar en pocos vocablos lo que quiere describir ya que sus palabras “resbalan, se van, no son estáticas, fluyen hacía algún lugar final.”

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