Programa de estudios

Opinió / Lluís Abbou

Este verano hace exactamente tres años que me senté a hacer las pruebas de Selectividad. Por alguna razón, el recuerdo de ese tiempo es más claro para mí que los pensamientos de ayer. El calor de una silenciosa clase desconocida. Los maestros patrullando los escritorios como guardias de prisión. El odio que sentía por la chica que, sin falta, nos dijo antes de cada examen que no había estudiado y luego no paró de escribir y completar todos los folios disponibles.

Pero mientras recuerdo el proceso de hacer exámenes, no recuerdo nada de lo que aprendí. ¿Algo sobre cromosomas? Igualar la ecuación a cero, resolver los dígitos de igual exponente ¿ax2 + bz? ¿ros -a, ros -a, ros -e, ros -ae, ros -ae, ros -o?

Lo que sí sé son todas las cosas que no me enseñaron en el colegio, las omisiones evidentes que podría haber usado en los años intermedios. Para aquellos que tienen que enfrentarse esta semana a sus exámenes, estas son las cosas que no encontrarán en el programa de estudios (pero probablemente deberían estar).

  • Discusiones

Específicamente: escuchar a otras personas y responderles de manera apropiada. Ver el debate como una oportunidad para aprender, en lugar de una oportunidad para presumir. Educar en lugar de humillar. A los 21 años, todavía estoy vadeando a través de esta asignatura con calificaciones inestables, pero tengo la esperanza de sacar un 6 raspado algún día.

  • Rupturas

Todavía me encuentro en un estado de extrema angustia y confusión cada vez que alguien habla de eso. O cada vez que yo, raramente, tengo que iniciar una.

¿Por qué no se nos enseña cómo terminar las relaciones, amorosas y de amistad, honestamente y con respeto?

  • Manchas

¿Quién fue la primera persona en decir que arrojar vino blanco sobre vino tinto elimina la mancha? ¿Quién dijo que funciona? No funciona. Lo que si funciona para quitar vino tinto de una moqueta o alfombra es un chorrito de leche. Como por arte de magia.

  • Redes sociales

Lamentablemente, cuando estaba en primaria Facebook e Instagram todavía eran un destello en los ojos del padre Internet, por lo que no hay forma de que mis maestros pudieran haber anticipado lo que vendría a definir la generación que se sentaba frente a ellos. Desearía que lo hubieran sabido, y ojalá me lo hubieran enseñado de la misma manera que hablan sobre beber, tener sexo o conducir: con conciencia de los peligros y pautas para disfrutarlo de manera segura.

  • Pollo asado primera parte

Llegará un momento en la vida de todos los adultos jóvenes en el que saber exactamente cómo rellenar un pollo crudo y por cuánto tiempo cocinarlo será una habilidad que les cambiará la vida.

  • Errores

Recientemente me he dado cuenta de que no puedes permitir que tu orgullo se interponga en el camino. Es completamente correcto cometer errores, particularmente cuando eres joven, pero no está bien cometerlos una y otra vez, especialmente si te hacen sentir mal a ti y a los que te rodean. Uno debe intentar ser agradecido. Decir “gracias” es gratuito y puede significar mucho.

  • Impuestos municipales

¿Qué son, cuánto se paga, cuándo deben pagarse?

  • Pollo asado, parte dos

¿Cuántas veces puedes recalentarlo? Aún no lo sé…

  • La vida es bastante basura, o al menos incontrolable

Ojalá me hubieran dado herramientas para aceptar esa inevitabilidad y lidiar con el día a día de la buena y la mala fortuna; que, si bien la felicidad sublime puede ser inalcanzable, siempre se puede encontrar algo de alegría en lo cotidiano. Como un buen libro. O una buena cena. O una buena película. O un buen viaje. O una buena canción.

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